Historia

Tequixquiac. Breve reseña histórica.

Tequixquiac fue llamado así durante el paso de los mexicas por la zona, es un nombre náhuatl y quiere decir lugar del agua salobre. En las relaciones de Tequixquiac se indica que el nombre se dio “por razón de un ojo de agua que junto a él nace, el dicho ojo de agua es salobre y todo el asiento del pueblo están en salitral”.

Época prehispánica.

Durante el periodo prehispánico, Tequixquiac estuvo poblado por chichimecas y debemos puntualizar que Fray Bernardino de Sahagún en su Historia General de las cosas de Nueva España, menciona tres géneros de chichimecas: los otomíes, los tamime y los teochichimecas, con lo que también sugiere que había chichimecas de lengua náhuatl, huasteca y otomí, siendo estos últimos quienes poblaron Tequixquiac en un primer momento.

Con el linaje otomí ya desfallecido, el señorío tepaneca se expandió sobre su territorio logrando su máxima extensión en el valle de México durante el siglo XV con Tezozomoc como gobernante, llegada su muerte, el señorío pasó a manos de Maxtla quien inició la Guerra Tepaneca teniendo como resultado la decadencia del poderío tepaneca, y cuando Xaltocan fue conquistada por Cuauhtitlán y está a su vez por Tenochtitlán, Tequixquiac quedó sometido a la triple alianza que gobernaba gran parte del territorio mesoamericano antes de la llegada de los españoles.

Las primeras instituciones españolas en Tequixquiac. Siglos XVI y XVII.

Después de la conquista de Tenochtitlán, institucionalmente debemos pensar a Tequixquiac desde términos jurídicos y eclesiásticos, ya que, a pesar de haber sido cabecera de doctrina, jurídicamente pertenecía al corregimiento de Citlaltepec, aunado a que formaba parte de una doble encomienda repartida entre dos españoles que participaron en la guerra de conquista.

En Tequixquiac, los siglos XVII y XVIII son un episodio de disputa entre los pueblos de indios y los distintos terratenientes que tuvieron sus propiedades principalmente en la hacienda de San Sebastián. Aunado a lo anterior, fueron siglos donde hubo constantes desacuerdos con los clérigos del lugar.

Los conflictos surgieron a raíz de los primeros repartimientos durante la segunda mitad del siglo XVI. El otorgamiento de mercedes, estancias y caballerías significó el apropiamiento de considerables extensiones de tierra entre algunos españoles. En el ámbito eclesiástico, en las primeras décadas del siglo XVII ya se habían construido las grandes iglesias, sin embargo, la idea de evangelización se veía turbado por la crítica que hacía el clero secular a la primera gran evangelización de los padres franciscanos.

Después de la reconfiguración social que se dio durante el siglo XVII, la población marchó más estratificadamente durante el siglo XVIII y fue una época en la que aumentó la población tanto en los centros urbanos como en los pueblos de indios, a la par de un crecimiento económico en distintas actividades.

En Tequixquiac, el siglo XVIII estuvo marcado principalmente por dos procesos: la secularización de las doctrinas y los conflictos por tierras y aguas. En este municipio la hacienda de San Sebastián fue la protagonista de un conflicto de larga duración que tuvo su momento de mayor alcance de 1765 a 1798, en donde los indios y el propietario de la hacienda llevaron a los tribunales la lucha por la tierra y el agua.

Siglo XIX

Uno de los factores determinantes para el quiebre social durante el siglo XIX fue la recaudación del tributo, ya que desde los informes de Gálvez se mostraba un claro interés por aumentar las rentas reales y hacer una retasación de los tributos, además de elaborar una serie de reglamentos que acababan con los grandes desembolsos de dinero que hasta entonces se había dirigido a la celebración de las fiestas en los pueblos.

El cuatro de mayo de 1810 el cura de Tequixquiac, Manuel y Toral, mandó un informe al arzobispo Isidro de Alfaro Sainz Beaumont, en el que declaraba que entre los indios del pueblo había ciertos rumores de muy mal aspecto en cuanto al cobro del tributo y cuatro meses después estalló la lucha armada que culminaría con la independencia de Nueva España.

Tras el proceso de independización el 5 de junio de 1814 el primer alcalde de Tequixquiac, a través del voto popular, juró la Constitución Política de la Monarquía Española, convirtiendo a la entonces República de Indios de Tequixquiac en una municipalidad formalmente constituida.

A pesar de la instauración de municipalidades, el proceso de independencia de México con la monarquía española, también significo un largo periodo de inestabilidad política y social. Ante la idea de una nueva forma de organización chocaron las ideas liberales propias del siglo XIX con el tradicionalismo heredado del periodo novohispano.

Del ocaso del porfiriato al repartimiento agrario. Siglo XX.

El ascenso de Porfirio Díaz a la presidencia de México marcó un periodo de relativa paz en el territorio mexicano que duró casi 34 años, con su conocido lema de poca política y mucha administración, el gobierno de Díaz logró que México entrara en un proceso de modernización y considerable crecimiento económico, además de una relativa estabilidad política, haciéndose partícipe en el plano internacional; esto sin embargo, a costa de gran desigualdad social y recurrente represión.

Casi al final de su administración, Díaz estuvo a cargo de los festejos por el Centenario del inicio de la Independencia de México, y varios años antes de que se llevaran a cabo las celebraciones su régimen comenzó a dedicar importantes recursos para construir una serie de obras públicas que ejemplificaran el crecimiento económico y la paz del país, y una de esas importantes obras fue la inauguración del Gran Canal de Desagüe de México en Tequixquiac.

Se imprimieron 1000 invitaciones para los delegados y sus familiares, y el 25 de septiembre de 1910 llegó a Tequixquiac Porfirio Díaz acompañado de su comitiva. Para dar inicio, se tocó el Himno Nacional y el Director de la Comisión Hidrográfica dio un discurso previo a las palabras de inauguración del señor presidente. Concluida la ceremonia Díaz y sus invitados abordaron los trenes especiales que los llevarían al Lunch Champagne en Zumpango, algo muy propio de don Porfirio, para posteriormente regresar a la capital del país.

Casi un mes después de haber regresado a la capital estalló la lucha armada en contra del régimen de Díaz, el descontento social y la represión política provocaron el derrumbe de su gobierno dando inicio a la revolución mexicana. Aunque el primer triunfo se dio con la victoria de los anti reeleccionistas, el gran logro de la revolución fue la promulgación de la Constitución de 1917, la cual respondía a las demandas de los revolucionarios.

Actualmente gran parte del territorio de Tequixquiac es de uso ejidal, y esto tuvo su origen durante el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940), ya que, en su política de justicia social, logró el propósito del reparto agrario dotando extensiones de tierra a los campesinos mexicanos.

Las tierras de la hacienda de San Sebastián, pertenecientes en 1929 a doña Blanca de Villar Villamil y Ezpeleta, a partir del decreto de expropiación de ese mismo año fueron confiscadas para el reparto agrario en Tequixquiac. En el Diario Oficial del 12 de junio de 1929 se decretó que se repartirían 417 hectáreas y 68 áreas de temporal y 1946 hectáreas y áreas de cerril para la ampliación de los ejidos.

Tequixquiac de cara al siglo XXI.

La forma de vida, costumbres, educación, empleo y el entenderse como tequixquense ha mutado constantemente durante las últimas dos décadas. Nuevas opciones de empleo, como los refractaristas, han logrado la acumulación de capital en algunas familias y forman parte de la economía principal en el municipio. Por la constante migración e inmigración de sectores específicos de la población, se ha tendido a intentar crear un imaginario de lo que es Tequixquiac.